Entradas

A veces puede resultar confuso porque la palabra «meditación» se utiliza para categorizar todas las prácticas de consciencia (y las que son sentadas con las piernas cruzadas).

Estos son algunos puntos entre mindfulness, meditación y consciencia, explicados con metáforas.

¿Por qué metáforas?

¿Cómo le explicas el azúcar a quien no ha probado la dulzura?
La figura retórica simbólica se utiliza, no para sonar «espiritual», sino como una técnica de comunicación para una comprensión más amplia.

~ Los pensamientos, los recuerdos, las emociones son como nubes. El cielo despejado es nuestra conciencia: sin forma, espacioso y contiene la experiencia que aparece en él. ~

Mindfulness

La atención plena, o mindfulness, es prestar atención a lo que sucede en el cielo despejado: las nubes blancas o grises, los pájaros, los aviones, etc.

Mindfulness es ser consciente de este momento, estar completamente presente al enfocarse en un «objeto»: una tarea, un sonido, una sensación, la respiración o lo que hay en nuestro campo de visión.

Meditación

La meditación es ser consciente del cielo abierto, el espacio que está dentro y alrededor de nosotros. Y al igual que la atmósfera, no hay línea divisoria. Siempre está ahí.

Cuando estás presente, relajado pero atento al espacio despejado, eres consciente de tu consciencia. Es estar consciente de lo que está prestando atención a los «objetos».

Consciencia

La consciencia es el conocimiento de la experiencia.


Estamos acostumbrados a experimentar la vida a través de un lente de pensamientos como si fuéramos las nubes; haciendo de nuestra identidad su forma, color y humor.

Las prácticas de meditación y atención plena cambian nuestro enfoque fijo en las nubes y hacen del cielo abierto la experiencia.

Con la práctica, es más fácil estar atento tanto al cielo como a las nubes durante el día.

Y luego, nuestra experiencia de vida se vive a través de nuestro centro, nuestro verdadero yo.

Allí es donde sucede la «magia».

«Magia» = intuición, mayor claridad, manifestaciones, tranquilidad mental, sensación de libertad.

La práctica de la meditación no necesariamente te va a hacer sentir mejor, pero abre la posibilidad de ver las cosas con mayor claridad para encontrar soluciones.

A veces, las sensaciones, emociones e incluso recuerdos que aparecen durante una práctica de meditación son difíciles de manejar y digerir, especialmente si no las esperas. Es por eso que la gente busca profesores, instructores o entrenadores para ayudar a interpretar las nuevas experiencias que surgen durante la práctica.

¿Por qué afloran experiencias fuertes durante la meditación?

No es la meditación la que provoca nuevas emociones intensas; el entrar en un estado de autoconciencia sin distracciones da la oportunidad de mostrar y dejar salir las tensiones reprimidas acumuladas a lo largo de la vida.

La meditación es una forma de reconectarte con tu ser interior y tu cuerpo físico, y una forma de liberar viejas tensiones.
Pero mientras limpias, el polvo siempre se alborota, así que ten en cuenta que pueden surgir emociones contenidas y está bien dejarlas salir aunque no tengan una explicación inmediata.

Sea paciente, compasivo y valiente.