Entradas

Activando el nervio vago podemos aumentar la energía de nuestro sistema inmunológico.

El nervio vago es el que permite relajarnos y es responsable de regular muchas funciones internas de nuestro cuerpo, así como la de nuestro sistema inmune.

“El nervio vago, el más largo de todos los nervios craneales, es el encargado de controlar el sistema nervioso parasimpático y supervisa, por así decirlo, un enorme rango de funciones cruciales para la salud, comunicando impulsos sensoriales y motores a cada uno de los órganos de nuestro cuerpo”.

Dr Navaz Habib

¿Por qué activar el nervio vago ayuda a aumentar la energía del sistema inmune?

El cuerpo esta diseñado para sobrevivir de elementos externos e internos, pero lo hace manejando la energía con un sistema de prioridades. Primero defiende y protege de problemas externos y de segundo, de los internos.

¿Por qué el sistema de prioridades de energía?

El estrés es un reflejo de este mecanismo de supervivencia externa. El cuerpo ante un peligro, instintivamente entra en la fase “lucha-huida”, activa hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina para tener la energía y la fuerza para “huir o combatir de un tigre”; aumenta los latidos del corazón, los sentidos, dilata las pupilas, manda energía y flujo sanguíneo a los brazos y piernas para correr y luchar, entre muchas otras. Es parte del programa autónomo de nuestra biología primitiva.

¿Por qué la protección interna es segunda prioridad?

El cuerpo necesita gran cantidad de energía para activar el sistema interno de defensa y de crecimiento, y también cuando entra en modo supervivencia. Nos defiende y protege de problemas externos primero y deja de segundo plano la defensa y crecimiento interna, porque primero nos salvamos del tigre y luego del virus, y luego digerimos el bistec.

¿Cómo ayuda el nervio vago a aumentar la energía del sistema inmune?

Entonces, una vez que el estrés disminuye, el cuerpo reorganiza su energía disponible y la dirige al sistema inmunológico y al sistema de regeneración o crecimiento.

Esto lo hace gracias al sistema nervioso que capta y traduce las señales del entorno, y la rama llamada nervio vago es el responsable de activar esta fase de reposo-y-digestion. El nervio vago manda señales que nos ayudan a relajarnos, balancer el flujo sanguíneo, respiratorio y muchas otras funciones de nuestros órganos. Este estado de relajación es ideal para el cuerpo dirigir la energía disponible a proteger y sanar internamente. Ya el cuerpo tiene a su disposición la energía para activar el sistema inmunológico, combatir microorganismos, células anormales, generar nuevas células linfoides, etc.


¿Cómo activamos el nervio vago?

Por medio de la respiración abdominal, profunda y suave, tenemos la capacidad de comunicar un estado de relajación a nuestro sistema nervioso. Es como el lenguaje del cuerpo de comunicar calma. Al combinarlo con la meditación, estamos uniendo cuerpo-mente en el proceso para lograr una transformación poderosa y efectiva.


¿Cuáles son los obstáculos de la práctica?

Concientizar las funciones autónomas de nuestro cuerpo nos abre un abanico de oportunidades para influenciarlas, lo que en otras palabras llaman “biohack” (esta palabra me encanta).

Pero el cuerpo, como en toda práctica de meditación, es paradójico. Hay que hacer la práctica sin expectativas, sin esperar resultados, ya que es algo que no se puede forzar, así como el retoño de una flor no se puede presionar para que florezca. Igualmente, a la planta hay que prestarle atención, regar y alimentarla. Al cuerpo, hay que darle espacio para que procese su transformación a su ritmo.  

Los efectos de la práctica a veces se sienten inmediatamente y a veces son imperceptibles. La transformación puede inclusive originarse gracias a una cadena de cambios. Los obstáculos se pueden vencer con paciencia, constancia y compasión (¡o con pasión!).